viernes, 1 de septiembre de 2017

Análisis comparativo de los contratos colectivos de trabajo en las plantas automotrices Ford Cuautitlán y Ford Hermosillo durante la última década.
Por Ernesto González Tenorio
                             I.              Presentación
Desde el inicio de la década de los ochenta, las empresas del sector de automotriz que operan en México, han impulsado la configuración de un nuevo patrón de relaciones entre el capital y el trabajo, no sólo como parte sustancial de una propuesta de salida a la crisis del sector, sino como la posibilidad de articular una estrategia amplia y duradera acorde con las corrientes modernizadoras imperantes en el ámbito mundial capitalista.
En este sentido, tanto las nuevas modalidades de consumo mundial que influyeron sobre las condiciones de competencia dentro del mercado más importante del mundo capitalista, esto es, los Estados Unidos, así como la formación de un segmento de plantas terminales y de autopartes, instaladas hacia la zona norte del país, lograron cristalizar la actual fase en la que se encuentra inmerso en su conjunto el sector automotriz en México y que sin duda su carácter dinámico se ha visto impulsado en mayor medida por las políticas de apertura comercial inscritas en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan).
En efecto, la tendencia que este sector industrial observa hacia una mayor asimilación al ciclo externo de producción y comercialización, se verá reforzado por dos instrumentos normativos: Por un lado, el decreto regulatorio por parte del Estado sobre esta materia (1989) que en base a un replanteamiento desde la óptica neoliberal expresa la preeminencia de los intereses de las empresas transnacionales para fijar la conducción del desarrollo automotriz mucho más centrado en los requerimientos externos. Por otro lado, la entrada en vigor de los acuerdos del tlcan que trajeron consigo distintos mecanismos para la apertura comercial en este sector, como por ejemplo, la reducción en forma gradual y diferenciada de los aranceles para la industria terminal y de autopartes, así como el tema concerniente a las reglas de origen que señalan 50% exigible de contenido neto regional, y el incremento a 62.5% a partir del noveno año (Bayón, 1997: 30).
En consecuencia estos hechos significaron una enorme importancia hacia el empuje de un nuevo paradigma de industrialización, en cuyos fundamentos también se presupone un giro radical al esquema de las relaciones laborales. Más específicamente, dicho giro implica el tránsito de un viejo sistema de trabajo ford-taylorista a otro de carácter más flexible –como el modelo japonés, también conocido como toyotismo– y por el cual se conceptúa al obrero como un agente productivo, creativo e innovador; capaz de integrarse plenamente a los intereses de la empresa, motivo por el que se delegan en este sujeto responsabilidades y decisiones fundamentales.
Se trata básicamente de la adopción de nuevas “filosofías” y métodos de organización del trabajo, donde ha sido posible hacer compatible en un mismo espacio laboral, la introducción de los cambios técnicos y administrativos, con las formas de estructurar el control interno del trabajo; de tal forma que los objetivos de productividad y calidad se cumplan, favoreciendo la imagen de la empresa al conjunto de los trabajadores.
En pocas palabras, nos encontramos ante la presencia de ciertas condiciones para la administración del trabajo –acompañada con las nuevas tecnologías– y que van desde una mayor flexibilidad en el uso de la fuerza de trabajo –intercambio de obreros en turno, actividades y departamentos–, hasta una menor rigidez en las jerarquías, básicamente por la existencia de una mayor rotación del personal y porque además como política de la empresa incluso se tiende a desaparecer las diferencias entre obreros de producción, de mantenimiento y de control de calidad, avanzando a conseguir una mayor responsabilidad entre los miembros de las distintas plantas productivas de efectos automotrices.
Aún cuando este proceso de modificación de las relaciones laborales no entraña aparentemente ninguna particularidad especial, toda vez que este conjunto de complejos automotrices están orientados en esencia a satisfacer las necesidades del capital extranjero sobre la base de un diseño similar; es evidente que ante la presencia de firmas tan importantes como la Ford Motor Company –quien es una de las líderes de su ramo a nivel mundial–, la situación de ésta en particular la coloca a conformar materialmente un laboratorio de experimentación de nuevas “filosofías” y sistemas de trabajo industrial, que por supuesto contrastan con las culturas y tradiciones laborales del resto de la industria y del conjunto de las actividades económicas.
Es precisamente por este motivo, que para corresponder con nuestras expectativas de carácter intelectivo hemos seleccionado de dicha firma transnacional, las plantas terminales que se localizan en Hermosillo, Sonora, así como la de la Cuautitlán Izcalli, Estado de México. A fin de poder establecer un estudio comparativo en términos de flexibilidad laboral a partir de la revisión de los principales aspectos que consignan los contratos colectivos de trabajo.
                          II.              Dimensiones y criterios cuantificables para determinar los distintos niveles de flexibilidad laboral
Una de las contribuciones más significativas en el estudio de la flexibilidad contractual ha sido el de la definición de este concepto a partir del espacio en que se desarrolla la relación laboral, y en el que se manifiesta el papel de los actores sociales –dirigencia empresarial, dirigencia sindical, jefes, supervisores y trabajadores. Lo que se busca con este tipo de estudios es establecer las particularidades en que se presenta este fenómeno no sólo en el país sino de manera más concreta en cada una de las ramas manufactureras y siendo más exigentes, incluso hasta en el nivel más específico como lo representa una planta productiva.
De ahí entonces que la flexibilización sintetice la propia reestructuración de la fuerza de trabajo en tres dimensiones básicas:
1.                      Flexibilidad numérica: entendida como el ajuste del empleo a la demanda fluctuante del producto. Es en términos de Meulders y Wilkin:
“(...) la adaptación del volumen del trabajo a las necesidades de las empresas en respuestas a las variaciones cíclicas o estructurales de las demandas y/o a las evoluciones tecnológicas” (citado por Bensusán; 1998: 48).
2.                      Flexibilidad salarial: la cual se basa en adecuar el salario conforme a los niveles de productividad. En palabras de Meulders y Wilkin, constituye:
“(..) la adaptación de los salarios a las fluctuaciones cíclicas (inflación y productividad) y a los choques exteriores (términos del intercambio) y su variación en función del desempeño de la empresa”. (Bensusán, 1998: 53).
3.                      Flexibilidad funcional: que supone un uso flexible de la fuerza laboral dentro de los procesos productivos, lo que implica un trabajo polivalente y con alta movilidad interna entre puestos de trabajo, departamentos, adscripción, turnos, horarios, etc. Esta modalidad se refiere a:
“(...) la adaptación de las formas de gestión y organización de las empresas en respuesta a: a) el aumento de la diversidad y el ritmo del cambio de los productos; b) la intensificación de la competencia internacional y c) las posibilidades abiertas por las tecnologías (...) Supone distintas maneras de movilidad interna de la fuerza de trabajo como polivalencia, rotación de puestos, equipos de trabajo y formación/recalificación. A la vez, puede combinarse con una flexibilidad de tipo externo, a través de la subcontratación  de partes de los procesos y el cambio de las relaciones con proveedores y compradores (Bensusán, 1998: 58)
Evidentemente que por el carácter genérico o muy amplio, estas dimensiones o variables no son capaces por sí mismas de poder determinar las intensidades y formas en que se desarrolla la flexibilidad contractual. De que resulte indispensable para fines de esta exposición, apoyarnos de trabajos empíricos que ofrezcan una adecuada perspectiva de análisis. En efecto, el trabajo realizado por Covarrubias tiene por objetivo medir la intensidad de la flexibilidad registrada en los contratos colectivos, definiendo para ello una serie de dimensiones e indicadores. En este sentido, el cuadro 1 ilustra los distintos niveles en que se desagregan las variables antes vistas:

Cuadro No. 1
Dimensiones de flexibilidad contractual
Flexibilidad Numérica:
I.        Movilidad de la fuerza de trabajo:
II.      Organización y tecnologías; intensidad del trabajo y normas de producción:
Flexibilidad Salarial:
III.   Salarios y Prestaciones

Flexibilidad Funcional:
IV.                    Definición de ascensos (movilidad vertical)
V.                      Seguridad en el empleo
VI.                    Categorías de los puestos y subcontratación
VII.                 Restricciones a la labor sindical y cláusula de exclusión

        Fuente: Covarrubias; 1992: 25-27.
Todos estos componentes o criterios determinantes del proceso de flexibilización laboral, están al mismo tiempo sujetos a dos maneras en que pueden aplicarse en los contratos colectivos. Una es por medio de la flexibilidad con unilateralidad, la cual significa que las modificaciones que sufren las cláusulas de los contratos en general buscan eliminar la intervención sindical en la regulación del uso de la fuerza de trabajo (por supuesto que, cuando un contrato se flexibiliza, el sindicato finalmente lo aprueba para que tenga validez legal). Otra es la llamada flexibilidad con bilateralidad, que desde 1993, por ejemplo en el caso de los telefonistas y electricistas, los cambios en los contratos son conseguidos gracias al consenso, la intervención y el compromiso de la parte sindical con los fines de la productividad y la calidad.
Bajo este conjunto de consideraciones, nos proponemos en los siguientes apartados, avanzar de manera puntual en torno a las características de ambos procesos de flexibilización laboral registrados en las plantas objeto de este estudio.
                        III.              Trayectorias de las plantas Ford Hermosillo y Ford Cuautitlán
Antes de proceder a analizar de manera comparativa las trayectorias seguidas sobre las cuales ambas plantas automotrices han impulsado su respectivo modelo de flexibilidad laboral, juzgamos pertinente puntualizar acerca de las diferencias en términos del papel que ambas plantas juegan en el mercado de automóviles tanto en el ámbito nacional como extranjero. En este sentido, la propuesta de análisis que ha hecho Arteaga (2003) para distinguir entre la forma en que operan las plantas de Cuautitlán y Hermosillo resulta muy pertinente para los fines de esta exposición. En efecto, mientras que la primera tuvo su origen en lo que él mismo denomina la formación del segundo núcleo productivo o desconcentración de las primeras plantas automotrices ocurrida en la década de los sesenta, la segunda corresponde al conjunto de complejos fabriles del tercer núcleo productivo de la industria, verificado desde los años ochenta y cuyo asentamiento principalmente fue hacia el norte y centro del país, teniendo adicionalmente como característica importante que la cuota de su producción tiene como destino el consumo extranjero. Sobre esta misma línea de comparación, el cuadro 2 elaborado con el apoyo de Carrillo (1993) nos permite distinguir en forma más precisa la manera en que cada planta ha asumido su propia trayectoria hacia el establecimiento del modelo flexible en sus relaciones industriales. Más aún, la contextualización acerca del origen y desarrollo de ambas plantas constituyen referentes de la manera en que han asumido las formas concretas de modernización y reestructuración productiva en cada una de estas plantas automotrices.
Cuadro No. 2
Rumbo al modelo de producción flexible en Ford México: Dos trayectorias
Aspectos comparativos
Ford Cuautitlán
Ford Hermosillo
Política gubernamental de industrialización
Surgida a la luz del modelo de industrialización por sustitución de importaciones (isi), ha debido sin embargo adaptarse a los cambios de apertura comercial impulsados desde el gobierno federal mexicano
Surgida en los inicios del modelo de industrialización para la exportación (ipe).
Estrategia internacional de localización
Internacionalización (multinacionalización)
Auto japonés-americano
(transnacionalización)
Modelo inicial
Fordismo 1ª. generación
Producción flexible
Nivel de Flexibilidad
        Técnica
        Organizacional

Limitada
Amplia

Amplia
Amplia
Prioridad en la selección de personal
Experiencia laboral
Perfil educativo
Capacitación en el trabajo
Limitada, aunque hacia los últimos años se le ha dado mayor énfasis
Amplia e intensa
Calificación en el trabajo
Baja
Alta
Seguridad en el empleo
Frecuentes despidos por motivos políticos
Despidos políticos, sobre todo después de la huelga de 1987
Sustento de la movilidad vertical ascendente
Multicalificación y antigüedad
Multicalificación, antigüedad y desempeño individual
Movilidad horizontal
Baja
Baja
Rotación voluntaria de personal
Baja
Baja


Cuadro No. 2
Rumbo al modelo de producción flexible en Ford México: Dos trayectorias
(Continuación)
Aspectos comparativos
Ford Cuautitlán
Ford Hermosillo
Reestructuración industrial
Intensa
No se presenta
Modernización industrial
Pobre
Moderada
Toma de decisiones
Altamente centralizada, con tendencia a delegarla en los equipos de trabajo
Descentralizada en equipos de trabajo
Tipo de decisiones
Vertical
Vertical, aunque se le da un margen de participación obrera
Nivel de comunicación
Pobre
Bueno
Jerarquización entre los mandos organizacionales
Fuertes distinciones
Débiles distinciones
Tipo de control administrativo
Burocratizado con tendencia a transformarse
Tecnocrático
Tipo de sindicato
Militante debilitado después de la huelga y los movimientos democratizadores al interior del mismo sindicato
Funcional
Capacidad negociadora
Débil
Débil, aunque en los últimos contratos han conseguido algunos beneficios económicos para sus agremiados
Control sindical sobre los mercados internos de trabajo

Escaso, aunque en un periodo prolongado de 1977 a 1987 era considerable su capacidad en esta área
Escaso
Relaciones laborales
Respuesta sindical obrera conflictiva, pero desde la segunda mitad del decenio anterior a la fecha el sindicato ha mostrado una actitud hacia semiconflctiva
Semiconflictiva

Cuadro No. 2
Rumbo al modelo de producción flexible en Ford México: Dos trayectorias
(Final)
Aspectos comparativos
Ford Cuautitlán
Ford Hermosillo
Percepción sindical frente a cambios en la organización

Resistencia
Consensual
Involucramiento/participación sindical
No
No
De la percepción de los trabajadores:
    Confianza en la gerencia
    Ante cambios tecnológicos
    Ante cambios organiz.
    Ante supervisores


Muy baja
Positiva
Negativa
Negativa


Moderada
Positiva
Semipositiva
Negativa
Fuente: Carrillo, 1993, 522-523.
De acuerdo con los resultados que se destacan de esta investigación, así como de otros estudios realizados para ambas plantas automotrices, tenemos que aun cuando se trata de una misma empresa esforzada hacia la adaptación del modelo de producción flexible al estilo japonés de la armadora Toyota, existen al menos identificadas dos trayectorias diametralmente opuestas, con ritmo y tiempo de recorrido diferentes. Así pues, mientras la Ford Cuautitlán se observa que su trayectoria está basada sobre una reestructuración total, la Ford Hermosillo, se caracteriza por haber llevado una trayectoria de modernización estable.
Es decir, en la primer trayectoria resultaba evidente para la empresa, la imperiosa necesidad que tuvo para modificar en forma radical las anteriores condiciones y pautas de trabajo que representaban dos factores en su contra: por una parte, la pérdida de competitividad frente a las otras empresas dentro del mercado nacional, y por otra, los excesivos costos financieros que implicaban los sucesivos cct, toda vez el carácter ventajoso para los intereses de los trabajadores, en detrimento, por supuesto, de los intereses de la empresa. De ahí que aprovechando la coyuntura de la huelga de 1987 y la reanudación de operaciones bajo nuevas condiciones laborales, la empresa liquidó un contrato proteccionista y tutelar de las demandas obreras, en sustitución de otro menos intervencionista por parte del sindicato. Los años que siguieron fueron difíciles para ambas partes, sobre todo por el nivel de conflicto alcanzado entre los principales actores involucrados: gerencia, sindicato y la propia base de trabajadores.
Por su parte, en la planta de estampado y ensamble de Hermosillo, encontramos una trayectoria definida como de modernización estable ya que por razones estratégicas para abastecer el mercado extranjero, se logra entender la lógica empresarial que hubo de por medio para instalar una fábrica moderna en términos de instalaciones y equipo físico y en consecuencia contara con otro perfil obrero, más afín y maleable al nuevo orden laboral que se pretendía imponer.
Desde esta perspectiva, el modelo de relaciones laborales aplicado en la Ford Hermosillo –con todo y las dificultades que al principio hubo para implantarlo de manera eficiente– constituyó un ejemplo a seguir por parte de los directivos de Cuautitlán, a pesar de las diferencias, también notables, en cuanto a los tipos y perfiles de trabajador que existen en ambas plantas, organización sindical, y nivel de vinculación con otras agrupaciones gremiales, entre otras cuestiones.
Para tener una visión más amplia en relación a la manera en que se han impulsado los procesos de flexibilización laboral para ambas plantas y que se encuentran consignados en los contratos colectivos, es nuestro propósito examinar más detenidamente las distintas dimensiones de flexibilidad ocurridas durante el último decenio.
III.1 El proceso de reestructuración productiva y su impacto sobre las relaciones laborales en la planta Ford Cuautitlán
Una de las características más relevantes que se destacan de este complejo automotriz ubicado en la zona periférica hacia el norte de la ciudad de México, es que ha sido sometido a una intensa reestructuración industrial desde 1983; ello en virtud a ser considerado como un complejo industrial que se enfrenta a constantes problemas de índole económico. Por ese motivo la reestructuración ha sido instrumentada de diversas maneras en un breve lapso que abarcó, en su periodo más intenso, los siguientes diez años tras haberse instrumentado dicho plan. Sobre este aspecto Carrillo (1993: 224) nos comenta que la reestructuración impulsada por la empresa contuvo al menos tres grandes elementos: 1) la adaptación de nuevas tecnologías; 2) la instrumentación de nuevos métodos de organización del trabajo y del sistema Justo a Tiempo, y 3) lo más sobresaliente que implicó un proceso de ajuste del mercado de trabajo y la reorganización sindical.
Tratando brevemente de exponer la evolución seguida en este proceso de modernización industrial que supone por lógica nuevas pautas laborales en el complejo automotor de Ford Cuautitlán, podemos en correspondencia con este mismo autor (Carrillo, 1993: 224) identificar cuatro etapas, que son de acuerdo a su propio estudio las siguientes:
“(…) La primera fue en cierta manera un periodo de prueba en la cual la Ford privilegió la introducción de nuevos métodos organizacionales sobre las mejoras tecnológicas. Los resultados de esta primera etapa fueron considerados por la empresa como muy limitados. Probablemente, esta fue la razón de que la empresa decidiera cambios más profundos en la siguiente etapa que inició en 1986 y concluyó a finales de 1987.
En esta segunda etapa la empresa trasladó las líneas de ensamble y fabricación de las plantas de La Villa y Tlalnepantla a Cuautitlán y fusionó en una sola planta las operaciones de ensamblado de camiones y automóviles. (…)
En estas condiciones ocurre la tercera etapa, que abarca los últimos meses de 1987. Durante estos meses se presentó un largo conflicto de orden económico –por revisión salarial– que permitió a la empresa reforzar su posición frente al sindicato mediante la estrategia de cerrar temporalmente sus operaciones para depurar su plantilla de trabajadores y “flexibilizar” sus condiciones contractuales. Para mediados de septiembre de 1987, en que fue liquidado su personal y poco después nuevamente recontratado, existía una plantilla de 3,200 trabajadores. Gracias a esto, Cuautitlán cuenta desde su reapertura, en diciembre de 1987, con condiciones laborales y organizacionales totalmente nuevas, mismas que definen su cuarta y actual etapa de reestructuración” (cursivas nuestras).
Sin embargo, cabe reconocer que aun cuando en la realidad se ha logrado imponer un nuevo orden laboral y organizacional en el piso de fábrica, resulta evidente que ello no ha significado haber eliminado los conflictos entre dirigencia empresarial y sindicato. Al contrario, la opinión por ejemplo de especialistas del tema como von Bülow (1998: 153) y Arteaga (1990) señalan precisamente que la empresa lejos de ser un actor neutral en los conflictos vividos en la Ford Cuautitlán, ha sido más bien, a través de su política de relaciones laborales, un factor clave para comprender la ausencia de consenso entre dichos actores.
En este marco de consideraciones, en el cual se describe la crispación entre empresa y sindicato, es lógico suponer que las intenciones reales de la empresa Ford desde un principio habían consistido en alcanzar dos objetivos imperativos para sus intereses: a) en primer lugar, como ya se ha establecido en las líneas anteriores, redefinir las relaciones laborales codificadas en el cct bajo una nueva orientación, esto es, plantear a los trabajadores nuevos requerimientos flexibles en términos de organización y gestión del trabajo con menores retribuciones efectivas tanto en las percepciones directas como en prestaciones; y b) contar como aliada para ese propósito con la Confederación de Trabajadores de México (ctm), central obrera que por tradición histórica ha estado siempre dispuesta a plegarse a los intereses que representa el capital, no tanto para constituirse como interlocutor propositivo en los procesos de modernización, sino con la finalidad específica de que dicha central obrera fungiera como una instancia de control laboral sin atribuciones en la gestión del trabajo. Una vez superadas las circunstancias que motivaron el conflicto laboral, la trayectoria observada por los distintos cct suscritos desde la segunda mitad de los noventa y lo que va de la actual década ha sido interpretada como más afín a los intereses de la empresa. Es decir, las modificaciones que se pudieron efectuar a las principales cláusulas del cct reivindicativos de las conquistas laborales –a partir de la coyuntura que hemos destacado– dieron lugar en lo subsecuente a tener escasos conflictos en el piso de fábrica lo que también se ha reflejado en el bajo nivel de conflictividad entre empresa y sindicato.
Pero para ser más precisos en cuanto a los niveles de cambio exactamente ¿cuáles fueron las cláusulas que se vieron sometidas a un cambio profundo en términos de flexibilidad laboral? En el cuadro 3 presentamos un análisis comparativo del curso seguido por algunas cláusulas del cct , en relación directa al tipo de flexibilidad laboral.
Cuadro No. 3.
Comparación de Contratos Colectivos de Trabajo de Ford Cuautitlán
Rubro
1985-1987
1989-1991
2003-2005
2005-2007
Flexibilidad Numérica
Trabajo  permanente,  temporal y eventual
En razón de las sobrecargas de trabajo, la empresa contratará este tipo de trabajador
Se anulan las figuras del trabajador de planta temporal y se redefinen las de eventual y temporal
Empresa y sindicato se pondrán de acuerdo para contratar este tipo de trabajador
Se mantiene igual
Recontratación y vacantes
La empresa se compromete a tener un número de trabajadores destinados a cubrir ausentismos
El ausentismo diario se cubrirá reclutando reemplazos temporales de otros departamentos
Empresa y sindicato se pondrán de acuerdo para seleccionar entre los trabajadores aquellos que  cumplan los requisitos de este cct
Se mantiene igual
Ascensos y cambios de personal
Se considera la antigüedad como criterio principal para ascenso
Se eliminan las regulaciones a los procedimientos de ascensos y cambios, abriendo un amplio margen a la negociación informal
Se vuelve a considerar la antigüedad como criterio fundamental, pero con la variante de que debe cumplir con capacitación y adiestramiento
Resultan imperativos los programas de  capacitación y adiestramiento.
Contrataciones
Seguro de vida oscilaba entre 495 días de salario por un año de servicio hasta 1415 por 44 y 47 años
Se estipulaba el seguro de vida para los obreros con antigüedad de entre uno y dos años
507 días de salarios por un año de servicio, hasta 197 por 16 a 17 años.
507 días de salarios por un año de servicio, hasta 850 por 18 a 19 años.
Bilateralidad
Contrataciones
El candidato que no haya sido aceptado por el examen médico, deberá ser sometido a una institución médica oficial con el consentimiento del sindicato
No se reconoce la intervención del sindicato
Se mantiene igual
Se mantiene igual
Ascensos y cambios de personal
Empresa y sindicato aplicarán las pruebas para la ocupación de vacantes
Se hace explícita la necesidad de involucramiento de los trabajadores en los objetivos de la empresa, a partir de la instauración de mecanismos de autocontrol.
Además se hace explícita que el sindicato reconoce la importancia de ser competitivo dentro de la misma industria
Se mantiene igual



Cuadro No. 3.
Comparación de Contratos Colectivos de Trabajo de Ford Cuautitlán
(final)
Rubro
1985-1987
1989-1991
2003-2005
2005-2007
Bilateralidad
Trabajo días de descanso y tiempos ordinarios y extraordinarios
Los trabajadores que laboren horas extras tienen una serie de prestaciones que van desde el servicio de transportación a su domicilio hasta el pago de compensación más de que estipula la LFT
Se considera lo mínimo previsto por la ley
Igual
Igual
Disminución de autonomía del CEL
Ingresos y periodos de prueba
Las solicitudes de empleo estuvieron firmadas y aprobadas por el secretario de trabajo de la localidad respectiva
Las solicitudes empleo estuvieron firmadas y aprobadas por el secretario de trabajo del CEN
Empresa y sindicato convienen en que asuntos que afectan a más de una planta, deberán ser tratados por el Secretario General o Secretarios facultados del CEN
Sin cambio
Fuente: Arteaga, 2003: 238-243, complementada con datos propios respecto de los últimos dos cct (2003-2005 y 2005-2007).

Como se puede observar, en este cuadro se hace una división en tres niveles de flexibilidad laboral, los cuales reflejan la pérdida que el sector obrero ha sufrido en términos de retrocesos a las conquistas históricamente alcanzadas por éstos y que se han verificado a la luz de las modificaciones a los distintos cct.
En efecto, en un primer nivel se destacan los aspectos más evidentes de la flexibilidad, traducida en la pérdida de garantías en el trabajo, así como la disminución de prestaciones. Enseguida, se ubican las cláusulas que inciden más claramente en la pérdida de bilateralidad, o sea en el poco reconocimiento de los representantes sindicales para determinar conjuntamente con la empresa las condiciones generales de trabajo y en la administración de tiempos productivos y de la gestión de la mano de obra. Finalmente, se destaca lo que el propio Arteaga denomina como la pérdida de autonomía del comité local sobre la gestión global de la fuerza de trabajo y su exclusión forzada por parte del Comité Ejecutivo Nacional para que éste centralice la toma de decisiones conjuntamente con la gerencia administrativa de la empresa (Arteaga, 1996, 290-297).
Hasta aquí quedan considerados los aspectos más importantes acerca del proceso de flexibilidad laboral impulsado por la empresa Ford en su planta de Cuautitlán y que hace referencia a las modificaciones de los cct; en la siguiente sección, abordaremos lo consecuente con la planta Ford Hermosillo, procurando establecer de igual forma una secuencia o trayectoria de los principales rubros codificados en algunos cct.
III.2 Las relaciones laborales en la planta automotriz Ford Hermosillo vistas a través de los Contratos Colectivos de Trabajo
De acuerdo con varios estudios relacionados con el tema de la modernización tecnológica en la industria automotriz, la planta Ford Hermosillo es sin duda una de las más avanzadas en su tipo, cuestión que le ha merecido ser objeto de varios análisis, mismos que han llegado a establecer controversiales puntos de vista al respecto de cómo es que se llevan a cabo en la práctica la conjunción de los sistemas modernos sociotécnicos con la fuerza laboral mexicana. Como quiera que sea, los autores han coincidido en resaltar el intento de la armadora Ford por desarrollar un sistema organizativo-social de producción orientado por las tradiciones y filosofías japonesas del llamado lean production.
Por otra parte, con mucha frecuencia los estudiosos del tema de la reestructuración productiva en la industria automotriz suelen generalizar en torno a las formas concretas en las cuales se han establecido este tipo de plantas en la zona norte y centro del país, toda vez que existe la presunción de que sin excepción todas nacen con cct altamente flexibles –lo cual es cierto–, pero también se ha llegado a considerar que éstos contratos son suscritos a espaldas de los trabajadores y con el auspicio de un sindicato protector. Sin embargo, para ser más precisos, el caso que nos ocupa referido a la planta Ford Hermosillo, se demuestra que los términos de contratación flexible de la gestión del trabajo se propusieron en un marco de representatividad sindical, cuya lógica de acción conflictiva con la empresa, a pesar de pertenecer a la ctm, va permitir entender cómo durante una primera etapa, la cual transcurre entre 1986 a 1990, las relaciones laborales en el piso de fábrica tuvieron como rasgo principal la falta de colaboración de los trabajadores hacia los compromisos de calidad y eficiencia promovidos por la empresa; conflictos que se reducirán posteriormente de manera significativa por los cambios de actitud mostrados tanto por la gerencia como la de la propia sección local de este sindicato.
De cualquier manera, en opinión de varios analistas la planta automotriz Ford Hermosillo ha sido considerada desde su puesta en marcha (1986) como uno de los ejemplos más adelantados en América Latina en la formación de greenfield worksites, ya que se puede constatar que sus sistemas de producción flexibles han descansado en un proceso tecnológico con elevada automatización acompañado de una organización del trabajo altamente flexible basada principalmente en grupos de trabajo, rotación de tareas y movilidad de puestos.
Con este marco general de análisis, en lo que sigue se intentará reconstruir a partir de la estructuración de los distintos contratos colectivos, la trayectoria observada en las relaciones laborales de esta planta automotriz.
Desde esta perspectiva, existe suficiente evidencia empírica para suponer que las relaciones laborales en Ford Hermosillo han vivido al menos dos etapas claramente diferenciadas: Como ya dijimos, la primera transcurre desde la apertura de la planta hasta 1990, identificada por lo que algunos autores han denominado “flexibilidad defensiva” (Covarrubias, 1997) o “flexibilidad impuesta” (Sandoval, 2003) caracterizada por ingresos y prestaciones reducidos, así como estrategias gerenciales de control del proceso de trabajo y el arreglo numérico y funcional del empleo; así mismo dentro de esta etapa se logra apreciar la imposición empresarial de límites estrechos a la acción sindical. La otra etapa, que comprende desde 1990 hasta la fecha, en la que se evoluciona hacia una “flexibilidad ofensiva” o “flexibilidad negociada”; es decir, la existencia de arreglos gerenciales en el proceso de trabajo y en la toma de decisiones, con márgenes renovados para la intervención sindical y nuevas actitudes para la negociación de los conflictos laborales cotidianos. Adicionalmente en la etapa reciente los salarios se incrementan por encima de los salarios mínimos y contractuales de México y las prestaciones crecen significativamente.
Como quiera que sea, una constante que se ha manifestado en ambas etapas –una corta y la actual demasiado prolongada–, ha sido la proclividad o imperiosa necesidad por parte de la empresa para que el cct regule entre otros aspectos las formas de empleo, las retribuciones salariales, así como ciertas funciones de trabajo, todo ello con la finalidad expresa de incrementar la calidad, la productividad y la eficiencia del trabajo. En otras palabras, lo que se alcanza a apreciar, es en principio un afán por parte de la empresa para contar en cada revisión con un cct capaz de garantizar un marco suficiente de libertad a la gerencia frente al sindicato de tal forma que le permita subcontratar, emplear o despedir y hacer ajustes de personal. Desde esa lógica, el contrato se ha dispuesto como un instrumento para establecer mecanismos de pagos al personal medidos en función de rendimiento, y a la capacidad que tiene para compactar tabuladores. Por último, lo codificado en términos de normatividad del trabajo tiene en el fondo promover una serie de acciones orientadas entre otras cuestiones a ejercer en forma discrecional la movilidad del personal, la posibilidad de disponer jornadas de trabajos no rígidas; pero sobre todo, la demanda principal en impedir la intermediación del sindicato en las decisiones de cambios tecnológicos, organizacionales, normas de productividad y tratamiento de los conflictos. (Para una visión de conjunto véase cuadro número 4).
Cuadro Nº. 4
Comparación de Contratos Colectivos de Trabajo de Ford Hermosillo
Rubro
1986-1988
1992-1994
2006-2008
Flexibilidad Numérica y Económica
Contratación
El sindicato faculta a la empresa para contratar personal eventual o temporal o por tiempo determinado para aquellos trabajos que no se relacionen con el objeto de la planta
Se añade que cualquier trabajo de ampliación o remodelación de sus instalaciones que no pueda ser realizado por personal del sindicato, la empresa informará para que éste prevea las condiciones y actos de inseguridad que se presentasen
En términos de subcontratación la empresa decide el número de trabajadores y el tiempo laborable dentro de la planta previa consulta al sindicato.
Contratación y vacantes
La empresa establecerá los requisitos que deber ser cubiertos por los trabajadores (para ser contratados).
La empresa se obliga a admitir exclusivamente como trabajadores a quienes sean miembros del sindicato.
Redactada en los mismos términos.
Ascensos y cambios de personal
Para progresar de nivel a nivel es necesaria la certificación de habilidades técnicas y manuales de operación misma que se deberá presentar al cabo de un año.
Se modifica reduciendo el tiempo de experiencia de 1 año a 6 meses hasta alcanzar el nivel 10.
Empresa y sindicato acuerdan establecer un sistema de clasificación y progreso de 15 niveles de pago con una sola clasificación de puestos.
Flexibilidad Numérica y Económica
Cargas de trabajo
Empresa y sindicato convienen que para cubrir volúmenes de producción de esta planta se tendrá la misma obligación de presentarse a laborar los sábados como cualquier día hábil.
Para cubrir volúmenes de producción, empresa y sindicato se pondrán de acuerdo para programar el tiempo extraordinario que se requiera.
Se mantiene igual.
Principios generales
El sindicato reconoce el derecho de la empresa de establecer métodos y sistemas que le permitan obtener los mejores niveles de productividad.
La empresa informará al sindicato con anticipación de dichos métodos, sistemas y los requerimientos de personal que necesite.
Se mantiene igual.
Cuadro Nº. 4
Comparación de Contratos Colectivos de Trabajo de Ford Hermosillo
(final)
Disminución de autonomía del Comité Ejecutivo Local
Los trabajadores que requieran tratar algún asunto relacionado con su trabajo lo harán en primera instancia a través de su grupo, en segunda instancia con el especialista del producto y si la solución no es satisfactoria con el representante sindical.
Para resolver cualquier asunto que afecte las operaciones cotidianas de un departamento, todos los actores antes citados tomarán una decisión conjunta. En el caso de que aún así no se resuelva el problema por inconformidad, empresa y sindicato acordarán lo conducente
Se mantiene vigente.
Fuente: Arteaga, 1996: 298-300, y complementada por el autor para el cct 2006-2008.
En síntesis ¿qué es lo que pudiéramos recuperar de cada etapa:
Primera etapa (1986-1990)
q     Comprende la suscripción de dos contratos prácticamente semejantes: 1986-1988 y 1988-1990. En ellos se alcanza a observar una postura favorable a los intereses de la empresa en la que se fijan los términos de flexibilidad “impuesta” en sus tres dimensiones: numérica, funcional y salarial. Así por ejemplo, podemos señalar que desde el primer contrato hasta el tercero (1990-1992) la empresa tuvo la libertad de contratar y seleccionar al personal de nuevo ingreso.
q     En las nuevas contrataciones individuales la intervención sindical se limitó a opinar sobre una selección elaborada previamente por la empresa. No obstante, únicamente se otorgó la concesión de que los trabajadores de nuevo ingreso tendrían que afiliarse obligatoriamente al sindicato al empezar a trabajar; además deliberadamente no se reglamentaba la posible reducción o ajuste de personal por motivo de la automatización en la planta, por lo que dicha omisión respondía a un interés de la gerencia para evitar la posible intromisión sindical.
q     Otra característica notable de esta etapa es la que se refiere al tema de la subcontratación, toda vez que la empresa se reservó este derecho de subcontratar personal para todas aquellas funciones  “distintas al objeto de la planta, que es el estampado y ensamble de automóviles, y para lo cual el personal fue entrenado" (cláusula 42 del cct 1986-1988).
q     Adicionalmente, la empresa sancionó su derecho a contratar personal eventual, temporal o por tiempo determinado, puesto que se reconocía que por los compromisos de entrega de automóviles al mercado extranjero “(la empresa) está expuesta a variar los volúmenes de producción" (cláusula 42 del cct 1986-1988).
q En cuanto a los ascensos y promociones, éstos siempre han tenido como base los conocimientos, habilidades y experiencias adquiridas. Para ello, de contrato a contrato, se norma un "sistema de clasificación y progreso" con diez niveles de pago para la categoría única, la de "técnico Ford”. Los contratos describen un elaborado mecanismo para que un trabajador pueda progresar de un rango a otro (cláusula 12 del cct 1986-1988).
q     Por otra parte, en el rubro de las prestaciones y salarios, éstos se devengaban al trabajador de acuerdo a un poco más del mínimo exigido por la Ley Federal del Trabajo, de modo que éste constituyó durante el periodo en cuestión en un asunto de conflictividad creciente entre trabajadores y empresa. Otro asunto que igualmente tuvo este mismo sesgo hacia el conflicto fue la movilidad horizontal polivalente sin restricciones realizadas por la empresa conforme a las sobrecargas de trabajo; esto es, la falta de regulación precisa en esta materia por lo que hace a los dos primeros cct, contribuyó a crear entre la base trabajadora un clima de rechazo a los principio de eficiencia y calidad promovidos por la empresa.
q     Finalmente, en el tema de la resolución de problemas a los conflictos suscitados en el piso de fábrica, resulta evidente el carácter de mediador que forzosamente debían cumplir los grupos de trabajo. Es decir, en los dos primeros contratos se anteponían como instancia obligada la figura institucional de estos grupos de trabajo sobre el sindicato, para el tratamiento de conflictos laborales. De esta manera se establecía en ambos contratos que los problemas de trabajo tenían que tratarse primero en los grupos de trabajo, encabezados por el "especialista de producto", y sólo si en los grupos no se alcanzaba una solución satisfactoria –establecían los contratos– los problemas podrían pasar al sindicato.
Segunda etapa (1990-2006)
q     Esta inicia a partir de la segunda revisión contractual celebrada el primero de marzo de 1990, la cual se significó por haber cristalizado un nuevo cct (1990-1992) más orientado –por decirlo de algún modo– al “equilibrio” entre los factores de la producción. Así por ejemplo, se incrementaron los montos de prestaciones y al mismo tiempo se modificaron los procedimientos de ascensos para simplificar el avance entre niveles. Sobre este último asunto, Covarrubias (1997) nos comenta las adecuaciones que se hicieron:
“Primero, se reduce el tiempo de experiencia requerido para acceder a una promoción; ahora se establece que un trabajador puede aumentar de rango cada seis meses. Para ello los Planes Individuales de Objetivos de Entrenamiento comienzan a formularse semestralmente. En segundo lugar, en los dos primeros contratos la progresión obrera se limitaba hasta el nivel 8, pues se establecía que el ascenso a los niveles 9 y 10 se reservaba para 10% del personal total de la planta, atendiendo a los méritos y trayectorias de los posibles candidatos. En el contrato de 1990-1992 el ascenso al nivel 9 es retirado de la reserva y es incorporado al mecanismo general de promoción. Posteriormente el acceso al nivel 10 se amplía para 20% del total de empleados –contrato 1990-1992– y 28% del personal de cada departamento de la planta –contrato 1992-1994.
q     Otro cambio importante en cuanto a los términos de flexibilidad funcional, lo tenemos en el siguiente contrato (1992-1994) en el que se establecieron las primeras regulaciones específicas en cuanto a la movilidad horizontal, pero de manera que se permitiera fortalecer la interlocución sindical. Ahí se reguló que cuando se requieran cambios de personal de un departamento a otro, la empresa y el sindicato se pondrían de acuerdo. Y se agrega que ambos promoverían la rotación de personal en las diferentes operaciones de las áreas de trabajo.
q     En lo que se refiere a la extensión de la jornada y definición de turnos de trabajo, éstos se sujetan invariablemente a lo planteado en la lft. La jornada, en sus variantes diurna, mixta y nocturna, mantiene 8 horas efectivas de labor con 50 minutos para comer, de los que 20 pertenecen a la misma jornada. El sindicato, desde el primer contrato, tiene un espacio de participación para convenir con la empresa modalidades distintas de turnos.
q     Y por cuanto a vacaciones, desde el primer contrato deben definirse bilateralmente, pero subrayando la sujeción a las necesidades de la producción. A partir del tercer contrato (1990-1992) la gerencia gana en discrecionalidad, pues se asienta la posibilidad de que la empresa llame a laborar en periodos de "vacaciones colectivas".
q     Precisamente en el tema de las sobrecargas de trabajo existe una diferencia que parece de fondo, pero en realidad no lo es tanta, ya que mientras que los dos primeros contratos la gerencia no hizo más que responder a los límites mínimos previstos en la lft (ahí definidos en términos de "lo humanamente posible"), al final, sin embargo, la gerencia mantuvo una gran discrecionalidad en organización, intensidad del trabajo y normas de producción, comprometiéndose únicamente a notificar al sindicato los cambios que decidiera (Covarrubias, 1992). La incorporación desde 1990 del efecto en "los intereses de los trabajadores" reflejó una respuesta directa de la gerencia a una de las grandes quejas obreras que han aflorado desde siempre en los momentos conflictivos. Esto es, a las quejas sobre los incrementos en los ritmos de trabajo.
q     En consecuencia, a partir del contrato 1992-1994 siguió en esta misma línea y cambió el simple compromiso gerencial de notificar al sindicato de las modificaciones en los sistemas de trabajo, por la norma de que éstos "se harán en forma conjunta entre empresa y sindicato".
q     En cuanto a la forma de tratar los conflictos y la representación sindical, los cct de 1990 a la fecha van a modificar básicamente para “ampliar” los márgenes de acción sindical, toda vez que se le atribuye una mayor participación para saber y en su caso proponer vías de solución conjuntamente con el líder del grupo de trabajo.
q     En este mismo sentido, los dos primeros contratos contenían una invitación precisa a evitar acciones como paros y huelgas. Señalaban que empresa y sindicato "resolverán conjuntamente los problemas de los trabajadores, procurando no interrumpir las operaciones" (cláusula 7). Sin embargo, por la experiencia de la huelga que implicó costos netos para los intereses de la empresa, el tercer contrato sustituye esta declaración por el compromiso de ambos para "promover relaciones armoniosas que mejoren las relaciones laborales".
q     Finalmente los ingresos nominales y las prestaciones, durante esta etapa han crecido de manera sostenida, incluso por encima de las retribuciones a los obreros de la planta de Cuautitlán. Como se ha mencionado en líneas arriba, el salario es tabular y para una sola categoría de 15 niveles progresivos, como se contempla en el actual cct 2006-2008.


                     IV.                Conclusiones
Nos parece que a partir del proceso de flexibilización laboral manifiesto en los cct, en ambas plantas se alcanza a observar una marcada tendencia al hecho de que tanto los trabajadores como los sindicatos de representación local, están confrontando la caída significativa de logros materiales así como la pérdida de terreno en términos procedimentales en lo que se refiere a la regulación que norma su vida interna.
Esta pérdida, sin embargo tiene efectos diferenciados en ambas plantas. Así pues, mientras que en la Ford Hermosillo es muy probable que la ventaja comparativa de bajos salarios –no con respecto a las plantas del país que como hemos visto ha ido en una tendencia hacia la alza, sino frente a las condiciones salariales en otras partes del mundo–, continúe aún jugando un papel determinante en las estrategias de modernización de las empresas automotrices. En el caso de la Ford Cuautitlán hemos observado durante los últimos diez años, cómo de manera recurrente la empresa ejerce presión en los procesos de negociación salarial y contractual a fin de que ante la posibilidad siempre en ciernes de cierre definitivo para instalar en otro lugar del mundo la planta, el sindicato no le quede más opción y en consecuencia acepte condiciones no muy favorables para sus representados.


Bibliografía
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